La emisora de los cuerpos perdidos: una radio infinita con mi universo
La emisora de los cuerpos perdidos es una radio infinita en tiempo real construida con mi material personal. Mis canciones, fragmentos de mis vídeos, piezas de GIF art y frases se encuentran en una pantalla que cambia mientras alguien la escucha. El público puede mover el dial, buscar otra frecuencia, quedarse con una combinación y convertirla en un vídeo para compartir.
La he creado dentro de GarbiKWorld, la zona de obras interactivas de mi web. Me interesaba hacer una pieza que tuviera algo de emisora pirata, de archivo íntimo y de máquina que sigue hablando cuando nadie tiene demasiado claro quién está al otro lado.
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Una radio que se compone mientras la escuchas
Estamos acostumbrados a que una radio nos entregue una programación decidida antes de encenderla. Aquí la emisión se compone en el navegador, en el momento de la visita. El sistema reúne una imagen en movimiento, una frase y un fragmento musical. Después vuelve a cambiar. Girar el dial modifica el lugar desde el que habla.
Por eso la llamo radio infinita en tiempo real. La pieza tiene un conjunto de materiales y unas reglas, pero el recorrido no está cerrado en una única secuencia. El tiempo que pasas en ella y las frecuencias que eliges forman parte de lo que ocurre. Dos personas pueden entrar en el mismo espacio y llevarse recuerdos distintos.
La idea de una radio infinita tiene que ver con esa continuidad: puedes seguir escuchando, encontrar otra mezcla, perder una señal y volver a sintonizar. Los materiales no son infinitos. Esta primera versión reúne 500 frases y 500 GIFs, además de fragmentos de doce remixes de mi tema Adjust the Frequency. Lo que permanece abierto es su relación y la duración de la experiencia. No hay un último capítulo al que tengas que llegar.
El archivo tiene un cuerpo
Los GIFs vienen de mi propio universo visual. Hay trozos de mis vídeos y obras concebidas como GIF art: pequeños movimientos que vuelven sobre sí mismos, personajes suspendidos en un gesto, escenas que parecen recordar algo y enseguida lo olvidan. Los materiales se cargan desde mi canal de GIPHY y pasan a formar parte de otra situación.
Un fragmento que antes pertenecía a un vídeo puede encontrarse ahora con una música distinta y una frase que altera su sentido. Un cuerpo bailando puede parecer una celebración, una despedida o una interferencia. La imagen no cambia necesariamente; cambia lo que sucede a su lado. Ese desplazamiento es una parte importante de la obra.
En mi trabajo aparecen los cuerpos, el deseo, la identidad, el humor y una mirada queer. También lo artificial, las máscaras, las criaturas que se inventan una apariencia y las formas de afecto que no siempre encuentran un sitio cómodo. En la emisora esos asuntos no están organizados como una explicación. Aparecen juntos, a veces con ternura y a veces con una pequeña contradicción.

Música, texto y movimiento en la misma señal
La música procede de remixes de Adjust the Frequency. Son fragmentos de mis propios temas, distribuidos entre las frecuencias. Me gusta que una misma canción pueda abrir varias habitaciones: cambia el ritmo, cambia la textura, cambia la manera de mirar una imagen.
Las frases hablan de memoria, cuerpo, deseo, avería y compañía. Algunas tienen algo de confesión; otras parecen un mensaje encontrado en una máquina. Una voz sintética las lee. Esa voz forma parte del artificio: los textos no son una conversación que una inteligencia artificial esté improvisando con quien visita la página. Son un repertorio preparado para esta obra, que el sistema selecciona y mezcla.
Cuando una frase se encuentra con una imagen y un sonido puede producir algo que yo no había previsto al preparar cada material por separado. Me interesa ese instante en el que la mezcla parece tener una intención propia, aunque sepamos que está hecha de elecciones humanas y reglas informáticas.
La parte humana, la máquina y el azar
Trabajar con máquinas no hace desaparecer a quien crea. Hay decisiones en todo el proceso: qué imágenes producir, cuáles guardar, qué fragmento de una canción utilizar, qué palabras tienen sentido y cuáles sobran. También en elegir el ritmo de los cambios, los colores o el momento en el que una señal se vuelve ruido.
En mi práctica uso distintas herramientas, incluida la experimentación con IA. No quiero que la herramienta sustituya la mirada. Quiero probar qué puedo hacer con ella cuando pongo dentro una historia, un deseo, una incomodidad y una forma propia de relacionar las cosas. Darle una dimensión humana a lo tecnológico empieza por esas decisiones concretas.
La máquina, por su parte, ejecuta las reglas y puede mantener el sistema en movimiento. El azar abre encuentros. Y el público introduce algo que no puedo programar del todo: su atención. Puede quedarse porque una frase le recuerda a alguien, cambiar de frecuencia porque le molesta una imagen o guardar una emisión que para otra persona habría pasado desapercibida.
No necesito creer que la máquina siente para que lo que ocurre en la pantalla pueda hacernos sentir. La emoción está también en la relación entre los materiales y la persona que los recibe. Ahí encuentro una pregunta que quiero seguir trabajando: cuánto de una obra puede quedar abierto sin perder el rastro de quien la ha construido.
Sintonizar también es una forma de participar
Las cinco frecuencias tienen nombres: Cuerpo, Deseo, Ruina, Ternura y Fuera de frecuencia. Son zonas de la emisora, maneras de acercarse al mismo archivo. Entre una y otra aparece la interferencia. Puedes ir a una frecuencia directamente o mover el dial para encontrarte con ese ruido intermedio.
La interacción es sencilla a propósito. No hay que aprender un juego complejo ni acertar una respuesta. Escuchar, cambiar y detenerse ya son acciones suficientes. Quería que se pudiera entrar por curiosidad y encontrar algo sin tener que comprender de antemano todo el proyecto.
La pieza entra encendida. Si el navegador necesita un gesto para permitir el audio, basta con tocar la pantalla. El botón permite apagarla. Puedes utilizar el dial, el control de frecuencia o los nombres de las emisoras. En móvil también se puede sintonizar con el dedo.
Una emisión que puedes llevarte
Cuando encuentres una combinación que quieras guardar, pulsa Crear vídeo. La emisora prepara una pieza de 15 segundos en formato vertical 4:5, con imagen en movimiento, música, voz y los grafismos de la transmisión. El porcentaje indica el avance. Cuando termina aparece Descargar; también puedes crear otro vídeo.
Ese pequeño archivo es una huella de tu paso por la obra. Una mezcla que decidiste guardar entre muchas posibles. Puedes compartirla en redes, enviarla a alguien o quedártela. Si la publicas, puedes mencionar @garbikw para que pueda verla y enlazar la emisora para que otras personas hagan su propio recorrido.
Me interesa que estas emisiones salgan de la web. Que aparezcan entre otras imágenes, lleguen a alguien que no conoce mi trabajo y vuelvan a cambiar de contexto. La participación del público no acaba cuando cierra la pestaña: una combinación puede seguir circulando y encontrar otra lectura.
Una obra abierta dentro de GarbiKWorld
La emisora reúne cosas que durante mucho tiempo he trabajado en espacios distintos: música, vídeo, collage, imagen digital, texto y experimentación con nuevas herramientas. Aquí funcionan como partes de una misma obra, y la presencia de quien visita la web les da un tiempo nuevo.
Seguiré ampliando este espacio. Podrán entrar otros materiales, otras señales y otras maneras de interactuar. La primera versión ya está abierta: un archivo personal que no quiere quedarse inmóvil, una máquina que mezcla y alguien que decide escuchar un poco más.
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Garbi KW · Radio infinita, GIF art, música y net art interactivo.