No crear también es una forma de desaparecer

No siempre creo porque tenga algo que decir. A veces creo porque, si no lo hago, algo en mí se apaga. No es inspiración: es supervivencia. Una manera de seguir en movimiento cuando todo alrededor parece pedirte que te quedes quieto, que aceptes un lugar más pequeño del que sabes que necesitas.

Crear ha sido, desde muy pronto, mi forma de ordenar el ruido. Cuando no había explicaciones, cuando no había respuestas, cuando no había un relato amable que me sostuviera. Antes incluso de pensar en “obra”, “carrera” o “estilo”, ya estaba ahí la urgencia: hacer algo con lo que me atravesaba para que no se pudriera dentro.

Con los años he aprendido que la necesidad de crear no desaparece cuando las cosas van bien. Cambia de forma, se vuelve más silenciosa, más exigente. Ya no grita tanto, pero tampoco perdona. Si la ignoro demasiado tiempo, me pasa factura. No como castigo, sino como recordatorio: esto sigue siendo parte de quien soy, te guste o no.

Hay etapas en las que crear es fácil, casi ligero. Otras en las que se convierte en un acto de resistencia. Trabajar cansado, con dudas, sin certezas económicas ni aplausos inmediatos. Y aun así volver. Abrir el archivo. Probar algo nuevo. Insistir. No por romanticismo, sino porque rendirse del todo sería más doloroso.

No creo desde la pureza ni desde la pose. Creo desde la mezcla: lo vivido, lo aprendido, lo perdido, lo que aún no entiendo. Desde un cuerpo que arrastra historias, desde una cabeza que no se calla, desde una sensibilidad que no ha sabido adaptarse del todo a los tiempos rápidos. Crear es mi manera de negociar con eso.

Con el tiempo he dejado de buscar validación constante. No porque no importe, sino porque no puede ser el motor. El motor es otro: seguir construyendo un lenguaje propio, aunque tarde. Seguir explorando universos que quizá no encajen en ninguna categoría clara, pero que me permitan respirar.

Crear no me salva de todo. No me arregla la vida. No me da respuestas definitivas. Pero me mantiene vivo en el sentido más literal: me da un lugar desde el que estar, pensar, sentir y avanzar sin traicionarme del todo.

Y ahora mismo, eso es suficiente.

Seguir creando no es un lujo.
Es una necesidad.

Written by:

Garbi KW propone un trabajo híbrido entre muchas disciplinas dispares: arte urbano, diseño, arte, publicidad, cine, instalaciones, collages, videoarte, cartelismo, pintura, lustración, actos performativos, moda, etc.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *