Rainbow in My Belly – VideoArte by Garbi KW
Rainbow in My Belly nació como mi proyecto final en un curso de matte painting, pero muy pronto dejó de ser un simple ejercicio académico. Durante los seis meses que trabajé en él, se convirtió en un territorio donde técnica y emoción se mezclaron de una forma que marcaría todo lo que vendría después en mi trabajo.
Este vídeo fue el laboratorio donde perfeccioné varias de las herramientas que ahora forman parte natural de mi proceso. Modelé elementos en Cinema 4D, como la casa inicial o las figuras gigantes que aparecen después, basadas en algunos de los iconos de mi universo visual: el niño boxeador, el unicornio kawaii, el bolo luchador. También me permitió profundizar en técnicas como el parallax, especialmente en la escena de la virgen, y aprender nuevas formas de animar con After Effects, como el mar que rodea a la estatua sumergida.
Pero detrás de toda esta parte técnica había algo más profundo: una catarsis. Este vídeo fue el lugar donde pude transformar el duelo que atravesaba en ese momento en imágenes. La música que me acompañaba —Morphine de Michael Jackson, Fire on Babylon de Sinéad O’Connor, Disorder de Joy Division, Run Baby Run de Garbage— terminó definiendo el pulso emocional del proyecto.
La historia comienza en una casa sin salida que arde, una referencia directa a A Fire in My Belly de David Wojnarowicz, del que también tomé el título. A partir de ahí, el vídeo se desplaza hacia escenas de devastación y desconcierto: una estatua sumergida, una virgen a la que solo le llueve a ella mientras todo a su alrededor está en llamas. Es un mundo que se descompone, pero también un mundo que revela sus símbolos.
El tramo final es un viaje por una carretera helada donde mis personajes icónicos aparecen fracturados en pedazos gigantes. El coche los esquiva mientras avanza hacia un arcoíris y hacia la silueta de Montserrat, la montaña que vi cada día de mi infancia. Ese paisaje final no pretende explicarse: es una sensación, un eco, una brújula emocional. Donde no llegan las palabras, estoy convencido de que llegan las imágenes.
Rainbow in My Belly marcó un antes y un después en mi manera de trabajar, tanto técnica como conceptualmente. Fue el proyecto donde entendí que mis mundos internos podían construirse, animarse y habitarse; que todo aquello que parecía demasiado abstracto para contarse podía convertirse en luz, textura y movimiento.
