Un retrato que nunca termina: llevarse una imagen, dejar la obra abierta
Hay un momento en el que una combinación de imágenes te hace detenerte. Una cara, un cuerpo y un paisaje parecen entenderse, aunque vengan de lugares distintos. Podrías seguir cambiándolos, pero durante unos segundos quieres quedarte ahí. Un retrato que nunca termina nace de ese encuentro.
La obra forma parte de Pink Archive y también está disponible en mi web, dentro de GarbiKWorld. Puedes entrar en ella, combinar sus imágenes y descargar el retrato que hayas compuesto. Me interesa lo que sucede al pasar de mirar una obra a intervenir en ella: tu elección deja una forma concreta entre muchas posibles.
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Ensayar maneras de aparecer
En estos retratos conviven cuerpos, máscaras, figuras devocionales, recuerdos del pop, fragmentos de collage y gestos que cambian de sentido al tocarse. Una imagen puede resultar tierna, extraña, deseable o incómoda. Al cambiar una parte, cambia también la relación con las demás. A veces basta otro rostro para que el mismo cuerpo cuente algo distinto.
Pienso el retrato como un lugar donde ensayar maneras de aparecer. Hay algo de juego en probar una forma y abandonarla, en reconocerse en un detalle inesperado o dejarse llevar por una figura que no sabemos nombrar. La identidad aparece entre esos desplazamientos, en la relación entre lo que elegimos mostrar y lo que todavía queda por descubrir.
La mirada de quien participa introduce su propio ritmo. Puedes buscar una cierta armonía, provocar un choque o seguir una intuición sin saber muy bien por qué. Lo que para una persona resulta absurdo puede tener para otra una cercanía difícil de explicar. Ese espacio de elección me interesa porque permite que el archivo se encuentre con sensibilidades que no son la mía.


Lo que te llevas al descargar un retrato
Descargar el retrato introduce una pausa. La imagen que guardas reúne las decisiones de ese momento: aquello que te llamó la atención, lo que quisiste juntar, la combinación en la que decidiste detenerte. Puedes llevártela contigo mientras la obra permanece disponible para otros encuentros.
Por eso el retrato nunca termina. Cada imagen guardada es una versión que puede convivir con otras, incluso con las que parecen contradecirla. Las criaturas de este carrusel comparten una estructura, pero cada encuentro de fragmentos cambia su presencia y el mundo que parece rodearlas.
El archivo contiene también una memoria de las imágenes: la pose de una fotografía, una textura, una prenda, un símbolo que hemos visto muchas veces. Cuando esos fragmentos se reúnen, traen consigo parte de esa memoria. Una figura devocional junto a un cuerpo vestido de otra manera puede abrir preguntas sobre el deseo, la norma, la ternura o la representación. Cada combinación cambia dónde ponemos la atención.


Pink Archive, una obra que se abre a otras miradas
Pink Archive reúne materiales de mi universo artístico y permite que vuelvan a encontrarse de otras maneras. Con esta experiencia quería abrir también ese gesto a quien entra: ofrecer imágenes con las que jugar, establecer relaciones y construir una figura que quizá yo no habría elegido.
Puedes utilizar Un retrato que nunca termina en mi web. Entra, prueba distintas combinaciones y guarda aquella en la que quieras detenerte. El archivo seguirá abierto cuando vuelvas.

