Un archivo queer: seleccionar también es tomar posición

En Pink Archive conviven más de 3.000 fotografías e ilustraciones de mi archivo y de mi obra. Ese número habla de la cantidad de material, pero no explica por sí solo el proyecto. Lo que me interesa es qué ocurre al volver a mirar una imagen, recortarla, situarla junto a otra o convertirla en una herramienta que alguien puede tocar. El archivo es el punto de partida de esas relaciones.
Elegir una imagen ya es una decisión
Un cuerpo puede aparecer como un modelo cerrado o dejar sitio para otras lecturas. La ternura, el humor, el deseo y la provocación no tienen por qué excluirse. Al seleccionar imágenes también elijo qué gestos reciben atención, qué cuerpos pueden ocupar el primer plano y qué relaciones propongo entre ellos. Lo queer atraviesa esa manera de mirar; no es una etiqueta que llegue después del montaje.
Una misma pieza puede cambiar de vida
Un fragmento puede formar parte de un collage, aparecer en un videoclip y entrar después en una experiencia. No significa que sea la misma obra repetida en tres soportes. El cuadro trabaja con una composición física; el vídeo organiza el tiempo; la experiencia añade reglas y posibilidades para quien participa. Al cambiar de medio tengo que revisar la escala, el ritmo y lo que esa imagen puede hacer.
El azar también necesita reglas
La máquina de los deseos deja ver bien esa relación. Los fragmentos ya están elegidos, pero sus combinaciones cambian. No busco un cuerpo ganador. Me interesa cómo una pieza distinta transforma la lectura de todas las demás. Yo preparo el sistema; el resultado que alguien decide conservar nace de su encuentro con él. El azar no sustituye las decisiones: trabaja dentro de ellas.
Mirar desde otra posición
Un retrato que nunca termina lleva esa posibilidad al rostro, el cuerpo, la ropa y el paisaje. La imagen no se presenta como una definición definitiva. Cada elección abre otra relación. La exposición invita a reconocer que una representación está construida, y que puede construirse de otra manera. No hace falta conocer las herramientas que hay detrás para probar ese desplazamiento.
Volver al archivo
Para mí, abrir el archivo también es darle otra duración. Las imágenes no quedan inmóviles en una carpeta: entran en contacto con la música, con la sala y con las decisiones de otras personas. La visita puede empezar ante un cuadro o desde algunas de las versiones web. En ambos casos, la propuesta es detenerse en lo que cambia al volver a mirar.

Visita y continúa explorando
Pink Archive · del 15 de octubre al 15 de diciembre de 2026. Oficina Municipal LGTBI+ de L’Hospitalet · Carrer de Sanfeliu, 96. Entrada gratuita. Trae tu móvil y auriculares.