La gente dice que quiere artistas nuevos pero en realidad quiere sentirse cómoda

Y tampoco los culpo demasiado. Creo que el cerebro humano funciona bastante desde la repetición. Cuando algo ya te dio placer una vez quieres volver ahí. La misma estructura. La misma emoción. El mismo personaje haciendo pequeñas variaciones de sí mismo hasta el infinito.

Por eso muchísima gente triunfa copiándose constantemente y casi nadie se enfada. Al contrario. El público lo agradece porque siente que sabe exactamente dónde está entrando.

Y sinceramente creo que gran parte de la industria funciona así. No solo la música. También el arte, el cine, internet, la moda, absolutamente todo. La gente dice admirar la innovación pero luego lo que realmente consume compulsivamente suele ser una versión refinada de algo que ya conoce.

En cambio quien explora de verdad normalmente genera más desconcierto que éxito inmediato.

Porque explorar implica fallar.
Perder identidad a veces.
Hacer cosas incómodas.
Confundir incluso a la gente que te seguía precisamente por una etapa anterior.

Y eso desgasta muchísimo.

Además el artista que explora suele parecer menos seguro aunque sea mucho más valiente. El que se repite transmite control. Tiene una marca clara. Un lenguaje reconocible. El otro parece alguien mutando constantemente delante de ti mientras intenta entender qué está buscando exactamente.

Y creo que por eso hay tantos artistas interesantísimos que terminan desapareciendo emocionalmente agotados. Porque vivir en exploración continua también significa vivir sin suelo muchas veces.

A mí me interesa muchísimo más esa figura.

El artista casi científico.
La persona obsesionada con probar cosas aunque no encajen perfectamente.
Aunque rompan parte de lo que ya funcionaba.
Aunque generen rechazo.
Aunque a veces ni siquiera sepan explicar correctamente por qué necesitan seguir moviéndose.

Porque sinceramente creo que ahí aparece algo vivo de verdad.

No en la perfección.
Ni en la identidad completamente cerrada.
Sino en la sensación de alguien intentando llegar a sitios donde todavía no sabe exactamente cómo respirar.

Y aun así entiendo perfectamente por qué muchísima gente termina refugiándose en fórmulas propias. El mundo premia muchísimo más la consistencia visible que la exploración real. La repetición da seguridad económica, identidad clara y reconocimiento rápido. Explorar en cambio muchas veces solo te da dudas, etapas confusas y la sensación constante de estar destruyendo partes de ti mismo para encontrar algo nuevo.

Supongo que por eso admiro tanto a las personas que siguen haciéndolo igualmente aunque sepan que probablemente nunca serán las más fáciles de consumir.

Porque al final explorar no siempre consiste en cambiar completamente de universo. A veces consiste simplemente en empujar un poco más lejos una obsesión hasta llegar a una parte incómoda donde ya no sabes si todavía controlas lo que estás creando o si el propio trabajo empieza a transformarte a ti también.

Written by:

Garbi KW propone un trabajo híbrido entre muchas disciplinas dispares: arte urbano, diseño, arte, publicidad, cine, instalaciones, collages, videoarte, cartelismo, pintura, lustración, actos performativos, moda, etc.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *