Personas demasiado raras para una vida normal

Creo que una de las cosas que más me cansan es la obsesión constante por parecer una persona equilibrada. Como si crecer consistiera en ir eliminando todas las partes extrañas de ti hasta convertirte en alguien limpio, funcional y fácil de explicar.

Nunca he conectado con eso.

De hecho muchas veces siento exactamente lo contrario. Cuanto más mayor me hago, más me interesan las personas que siguen siendo un poco excesivas, emocionales, obsesivas o difíciles de colocar dentro de una vida completamente ordenada.

Supongo que porque yo también soy así.

Siempre me ha costado muchísimo identificarme con la idea de normalidad. Incluso cuando lo intentaba acababa sintiéndome dentro de un disfraz rarísimo. Había algo en mí que terminaba escapándose siempre hacia otro sitio. La estética, la música, las imágenes, las emociones demasiado intensas, el humor absurdo, la necesidad de convertir cualquier cosa en un pequeño universo visual.

Y sinceramente creo que con los años he dejado de pelearme tanto contra eso.

También me he dado cuenta de que gran parte de la gente que realmente me interesa funciona igual. Personas que convierten su forma de vestir, decorar, amar, bailar o existir en una especie de refugio contra el mundo. Gente que sigue jugando aunque ya sea adulta. Personas que todavía necesitan exagerar las cosas porque la realidad normal se les queda demasiado pequeña.

Maricas rarísimos.
Personas trans que parecen salidas de un sueño extraño.
Frikis emocionales obsesionados con detalles absurdos.
Gente demasiado sensible escondiéndose detrás de humor idiota.
Personas que convierten su cuerpo entero en una fantasía.
Personas que viven rodeadas de juguetes, luces, imágenes, recuerdos o símbolos porque necesitan construir pequeños mundos propios para sentirse seguras.

Eso sí me emociona.

Muchísimo más que toda esta obsesión actual por parecer estable, exitoso, minimalista o perfectamente adaptado a lo que se supone que debería ser una vida adulta.

De hecho creo que una de las cosas más tristes que veo constantemente es gente intentando apagarse a sí misma para resultar más aceptable. Como si para ser tomado en serio hubiera que ir eliminando capas de fantasía, sensibilidad o rareza hasta quedarse convertido en una versión mucho más pequeña de uno mismo.

Y yo sinceramente ya no quiero hacer eso.

Supongo que por eso mi universo visual es como es. Porque nace exactamente de todas esas partes que durante mucho tiempo sentí que eran “demasiado”. Demasiado cursis. Demasiado queer. Demasiado emocionales. Demasiado exageradas. Demasiado artificiales. Y ahora en cambio son precisamente las cosas que más me interesa explorar.

Las vírgenes fluorescentes.
Los cuerpos imposibles.
Los muñecos tristes.
Las luces rosas.
Los personajes demasiado producidos.
La mezcla entre ternura y decadencia.
La cultura club.
Los videojuegos viejos.
Las habitaciones medio vacías.
Los osos de peluche gigantes.
El porno raro y melancólico.
Las canciones emocionales escondidas debajo de bases durísimas.

Todo eso forma parte del mismo paisaje emocional para mí.

Y cuanto más dejo convivir todas esas cosas juntas sin intentar ordenarlas demasiado, más siento que el proyecto se parece realmente a mi cabeza.

Además creo que internet ha hecho algo bastante extraño con todos nosotros. La sensación constante de tener que simplificarse para ser entendido rápido. Una imagen clara. Una personalidad fácil de resumir. Un personaje reconocible en diez segundos.

Pero la realidad casi nunca funciona así.

La mayoría de personas interesantes que he conocido eran contradictorias, excesivas, inseguras, brillantes y caóticas al mismo tiempo. Personas difíciles de resumir correctamente. Personas que probablemente no encajarían nunca del todo en una vida completamente normal.

Y sinceramente creo que ahí sigue existiendo algo muy vivo.

Porque al final las personas que más me emocionan no son las que parecen perfectas. Son las que siguen construyendo pequeños universos propios aunque el mundo entero les haga sentir constantemente que deberían ser más simples.

Written by:

Garbi KW propone un trabajo híbrido entre muchas disciplinas dispares: arte urbano, diseño, arte, publicidad, cine, instalaciones, collages, videoarte, cartelismo, pintura, lustración, actos performativos, moda, etc.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *