Music Box no es un formato, es una deriva

Music Box empezó casi como un gesto pequeño. Un espacio reducido, repetitivo, aparentemente simple. Un loop. Una melodía mínima. Una imagen que vuelve una y otra vez. Pero cuanto más tiempo paso dentro, más claro tengo que no es un proyecto cerrado ni una serie de piezas acabadas. Es una deriva.

Trabajo con loops porque me obligan a quedarme. A no huir hacia delante. A escuchar lo mismo muchas veces hasta que algo cambia. A veces cambia el sonido, otras la imagen, otras soy yo. Lo que al principio parecía estático empieza a moverse por dentro. Como esas canciones que no crecen en estructura, pero sí en profundidad.

Las canciones nacen pequeñas. Fragmentadas. Casi frágiles. Algunas se quedan ahí, en su forma mínima. Otras empiezan a pedir más tiempo, más aire. Se alargan. Se transforman en vídeos más extensos. En directos. En pruebas. No hay una hoja de ruta clara, solo una atención constante a lo que cada pieza necesita.

En los directos no busco reproducir nada tal cual. Me interesa el error, el ajuste en tiempo real, la fricción. Estoy empezando a pensar el proyecto como algo más físico: introducir gestos en vivo, dibujos que aparecen encima de la imagen, trazos que no estaban previstos. Garabatos que no corrigen, sino que acompañan. Como si la imagen pudiera seguir siendo tocada.

Todo lo que hago aquí recoge cosas que llevo años trabajando por separado. El dibujo, la fotografía, el collage, el vídeo, la música. Durante mucho tiempo convivieron como compartimentos distintos. Ahora empiezan a mezclarse sin jerarquía. No como suma, sino como destilado. Cada herramienta aparece cuando hace falta, no para demostrar nada, sino para resolver una necesidad concreta.

Music Box también tiene que ver con mi propia experiencia. Con la repetición, con la insistencia, con aprender a sostener procesos largos sin necesidad de resultados inmediatos. Con aceptar que algunas cosas maduran despacio. Que no todo tiene que ser espectacular para ser honesto.

Estoy girando alrededor de la idea de llevar esto a otro lugar: instalación, directo, espacio compartido. Todavía no sé cómo será ni cuándo. Y no pasa nada. Parte del proyecto consiste en permitirme no saberlo aún. En seguir probando, escuchando, afinando.

Music Box no es una caja cerrada.
Es un mecanismo que sigue girando.
Y mientras siga en movimiento, me interesa quedarme ahí.

Written by:

Garbi KW propone un trabajo híbrido entre muchas disciplinas dispares: arte urbano, diseño, arte, publicidad, cine, instalaciones, collages, videoarte, cartelismo, pintura, lustración, actos performativos, moda, etc.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *