Dos tiempos que no coinciden
Estos días estoy mirando mucho la web y el canal de YouTube como si fueran dos personas que no se conocen.
La web funciona.
Está ordenada, es clara, explica bien los murales, la ilustración, los proyectos profesionales. Tiene sentido para alguien que quiere entender qué hago en un contexto aplicado, institucional o colaborativo.
Pero cuando después entro en el YouTube o en el Instagram, parece otra biografía.
No porque haya contradicción, sino porque no hay traducción entre un lugar y el otro.
En la web aparece un artista que sabe lo que hace.
En YouTube aparece alguien probando cosas que todavía no sabe exactamente qué son.
Y no sé todavía cómo hacer que esas dos velocidades convivan sin que una parezca más válida que la otra.
Porque el trabajo profesional no ha desaparecido, pero ahora mismo no es el lugar donde están ocurriendo las preguntas más interesantes.
Lo que está pasando en YouTube e Instagram no tiene todavía un formato claro de portfolio. No son piezas cerradas que se puedan ordenar fácilmente en una página de proyectos con título, año y descripción.
Son fragmentos de proceso.
Y eso genera un problema práctico:
la web necesita estabilidad para funcionar, pero el trabajo actual está en una fase bastante inestable.
No quiero forzar una narrativa demasiado limpia porque sería falso. Pero tampoco quiero que parezca que el trabajo reciente es algo secundario o poco importante.
Ahora mismo, si alguien entra en la web, no ve el desplazamiento hacia sonido, loop, cuerpo artificial, repetición, sistema.
Ve otra cosa.
Y me preocupa que esa distancia empiece a crear dos lecturas separadas:
por un lado el trabajo que parece profesional
por otro el trabajo que parece experimental
cuando en realidad el segundo está influyendo cada vez más en el primero.
También me doy cuenta de que YouTube está empezando a ocupar un lugar que antes no tenía dentro de mi práctica.
No solo como archivo de vídeos, sino como espacio donde el lenguaje puede desarrollarse con más continuidad.
Instagram es más fragmentado, más inmediato, más sensible a la reacción rápida. YouTube permite otra duración, otra acumulación de sentido.
El vídeo largo que cerrarà Music Box tiene más sentido ahí que en cualquier otro sitio.
Pero entonces aparece otra duda:
si YouTube empieza a ser un espacio central, ¿la web debería reflejarlo más claramente?
Hasta ahora la web estaba pensada como lugar de proyectos terminados.
Ahora el trabajo más activo no siempre tiene esa condición de “terminado”.
Estoy produciendo bastante material que no sé todavía si pertenece a una serie concreta o si es simplemente parte de un desplazamiento más amplio.
También estoy viendo que algunas piezas funcionan mejor juntas que separadas, pero eso en redes no siempre se percibe porque aparecen mezcladas en el tiempo con otras cosas.
El orden de publicación está afectando a la lectura del trabajo.
En Instagram todo convive en el mismo plano: pruebas, piezas más cerradas, fragmentos, variaciones.
Desde dentro veo bastante continuidad, pero entiendo que desde fuera puede parecer una sucesión de cambios de dirección.
Lo curioso es que no siento que esté cambiando de tema constantemente.
Siento que estoy mirando el mismo tema desde ángulos distintos.
cuerpo
objeto
repetición
identidad artificial
memoria deformada
superficie emocional
Eso sigue ahí todo el tiempo, aunque la forma visual cambie.
Otra duda que tengo ahora mismo es cuánto debe explicar la web sobre este proceso.
No sé si necesito un texto largo que lo justifique todo o simplemente una nueva sección donde el trabajo pueda existir sin tener que parecer definitivo.
Quizá el problema no sea la falta de coherencia sino el exceso de capas simultáneas.
La web muestra una capa estabilizada.
Instagram muestra la capa más inestable.
YouTube está empezando a mostrar algo intermedio.
Me interesa que esas tres cosas empiecen a hablar entre ellas sin que ninguna tenga que desaparecer.
También estoy pensando que quizá necesito aceptar que durante un tiempo la web no será el lugar donde mejor se entienda lo que estoy haciendo ahora.
Y eso no es necesariamente un problema si el conjunto empieza a generar una lectura más amplia.
Lo que sí tengo claro es que el trabajo reciente no puede quedar oculto como si fuera una desviación temporal.
Porque no lo es.
Es el lugar donde están apareciendo decisiones que probablemente afectarán a todo lo demás en los próximos años.
Todavía no tengo la solución clara de cómo organizarlo sin simplificar demasiado.
Pero la pregunta ahora mismo ya no es qué proyecto funciona mejor o peor, sino cómo construir una estructura donde el trabajo más estable y el trabajo más inestable no se anulen mutuamente.
Me interesa encontrar una forma de convivencia donde el proceso no tenga que disfrazarse de resultado para poder mostrarse.
Porque muchas de las cosas que están pasando ahora mismo todavía no tienen forma de proyecto, pero claramente tienen dirección.
Y seguramente esa dirección terminará modificando también lo que ahora parece más fijo.